¿Es cierto que todas las parejas amorosas tienen crisis? ¿Cuándo es el momento de plantearse seriamente recurrir a una terapia de pareja? Os contamos cuáles son las claves a reconocer para antes de tomar esta decisión.

Para empezar, sí, es verdad que todas las parejas pasan por situaciones que se clasifican como “crisis amorosas”. Las hay de muchas clases y tipos. Algunas se basan en problemas de comunicación, en problemas de celos o en indecisiones personales. Pero a pesar de esto, hay algunas pautas que son difíciles de solucionar solos y acudir a un psicólogo especialista en parejas es la mejor opción. Aquí van esas pistas que se solucionarán en un ‘plis’ con la ayuda de un mediador familiar y de pareja.

Recurrir al pasado para atacar

No es poco común que alguno de los dos miembros de una relación saque a los trapos sucios del pasado del otro. Ocurre normalmente cuando tras una discusión cotidiana que no se ha zanjado apaciguadamente, uno de los dos saca el resentimiento y ataca a otro por su pasado.

En este caso, acudir a terapia será beneficioso para acercase al perdón y olvidarse de la técnica del ataque.

Sin comunicación no hay pareja

Sí, aunque parezca un mito, una de las premisas más importantes para que una pareja funcione es la comunicación.

Acudiendo a terapia de pareja se podrán solucionar esos problemas que no se encaran de manera adecuada. Es usual que las parejas recurran a la crítica, la sátira u otros métodos comunicativos que lastran la relación.

Con la ayuda de un psicólogo experto se abandonarán las prácticas tóxicas para la pareja y se reaprenderá a escuchar. Ante este problema, la terapia es efectiva desde la primera sesión.

Caer en la rutina

El trabajo, los niños, el cansancio o las tareas del hogar. Estos suelen ser algunas de las partes que forman la temida rutina en la pareja. Cuando se entra en ella, cada uno se sumerge en sus tareas y, con el tiempo, la pareja ya no es tan pareja.

Si la situación ya no se puede reconducir, la terapia ayudará a tomar de nuevo el mismo camino.

¿Lo dejo, no lo dejo?

Otra de las pistas para decidirse ante la idea de buscar ayuda profesional es esta: ¿lo dejo o no lo dejo? Cuando uno de los dos ha empezado a darle vueltas y a explorar esta posibilidad, acudir a terapia de pareja es necesario. Con la ayuda del experto podrán ocurrir dos cosas: encontrar la clave para seguir el camino o, por lo contrario, descubrir que lo mejor es dar un volantazo.

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