Estos días de confinamiento provocado por el Covid-19 ha hecho visibles trastornos alimenticios que antes pasaban desapercibidos. El hecho de pasar más horas en casa ha conseguido que las familias detecten en sus hijos comportamientos con la comida que antes no sospechaban. Y el aislamiento social tampoco ha ayudado a superar los casos que ya habían sido declarados. 

En nuestro país, una de cada 20 mujeres de 12 a 21 años de edad sufre un trastorno con la comida. Lo cierto es que la presión social impulsa a que muchas jóvenes sientan una percepción negativa de su cuerpo, y por ello en la doble titulación Máster en Trastornos de la Conducta Alimentaria + Máster en Prevención de la Anorexia y la Bulimia se estudia en profundidad el contexto sociocultural que envuelve a este tipo de trastornos en la conducta alimentaria.  

Cómo actuar ante los trastornos alimenticios

Tal y como han señalado desde la Asociación contra la anorexia y la bulimia, ha habido un aumento de casos con trastornos alimenticios desde que empezó el confinamiento. Y las acciones y recursos que la Asociación ofrece para paliar este tipo de enfermedades se han visto triplicados. 

Por ello, ante estos casos, es importante que las familias permanezcan unidas y estén atentas a cualquier signo que denote un cambio de comportamiento con la comida. 

Ante este tipo de situación, se recomienda que los padres asuman que su hijo o hija puede estar sufriendo un trastorno alimenticio y que por esta razón no ha dejado de comer por capricho, sino que se trata de una enfermedad. 

Signos que apuntan hacia un  trastorno de la conducta alimentaria

Para poder ayudarle lo antes posible es importante estar pendiente de los cambios en su conducta. Veamos una serie de signos que delatan este tipo de trastornos alimenticios. 

Cambia su alimentación para adelgazar

Es probable que exprese el rechazo de su aspecto físico. Suelen verse más obesos de lo que realmente son y por ello buscan la manera de reducir su peso. Tal y como señalan desde la Asociación contra la anorexia y la bulimia buscan excusas para dejar de comer cierto alimento que hasta ahora habían comido siempre o se convierten en vegetarianos de repente. 

Necesidad de hacer ejercicio 

Si nunca antes había hecho deporte y de pronto empieza a hacer ejercicio constantemente es otro indicio que evidencia su afán por bajar de peso.

Un estado de ánimo taciturno

Es habitual que tiendan a un estado de ánimo más bien triste o irritable. El hecho de no sentirse bien con uno mismo les empuja también a presentar cambios de humor bruscos. 

Se sienten retraídos

Poco a poco van dejando a un lado sus amistades. Intentan evitar ciertas situaciones, sobre todo aquellas relacionadas con la comida. Por esta razón, el aislamiento social que hemos vivido durante la pandemia tampoco ha ayudado a superar este tipo de enfermedades, e incluso las ha agravado.

Qué se puede hacer para ayudar a superarlo

Lo principal, tal y como explican desde la Asociación, es que las familias se informen para entender qué comportan los trastornos alimenticios y cómo actuar en casa. Por ello es importante que el núcleo familiar actúe por igual, en la que el padre y la madre, separados o no, vayan a la par. De lo contrario la enfermedad se hace mucho más difícil de superar.

Por otro lado, informarse también les ayudará a comprender que no pueden curar a su hijo o hija. Solo pueden acompañarle, pues lo que se necesita es un tratamiento especializado. Así que no es aconsejable intentar convencer al enfermo/a de lo importante que es comer, sino más bien demostrarle su afecto y comprensión para que él o ella reflexione y saque sus propias conclusiones sobre lo que le está pasando. 

Por último, también es importante contar con el apoyo de una asociación o colectivo, pues resulta muy beneficioso para afrontar una situación tan difícil como esta. De esta forma se cuenta con la ayuda de profesionales y con la experiencia de otras familias que han pasado por lo mismo.